
Vols que d'una manera o d'un altre s'arreli a la cultura de casa, a les vivències i experiències que vau viure vosaltres quan éreu petits.
Per aquest motiu hem reprès el conctacta amb el Centre Català de Lausanne, perquè vegi que el català no només es parla a casa i perquè visqui les nostres tradicions encara que sigui a 800km de distància.
Una alegria boja em va invadir quan vaig veure que hi havia plantada de gegants i cercavila; i ja ens veus un dimecres del mes d'agost, a les cinc de la tarda anant cap a un poble de l'interior amb un sol intens.
Estava més excitada i nerviosa jo que el nen, perquè ja li podíem dir que veuria els gegants que ell no sabia de què li parlàvem ni què li esperava.
En arribar, hi havia una cadena humana entre els carrerons de la vila i els gegants també hi formaven part. Vès per on, també viuria el catalanisme d'un poble i el pobre, no deia res, amb els ulls com dues taronges mirava estranyat i encuriosit tot el que l'envoltava.

Es va quedar parat quan va veure que la gent, des dels balcons, tirava confeti i ell deia que estava plovent. En unes hores el seu cap era un garbuix de noves experiències, de coses totalment desconegudes fins aquell moment.
La tarda la vam acabar a la fira, però sempre controlant a on eren els dracs no fos cas que tot d'una sortissin i ell no estigués preparat.
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Potser amb aquest afany de que conegui la cultura de la nostra terra acaba ballant sardanes, cosa que nosaltres no sabem fer.
Sé d'entrada que serà impossible que senti el mateix que nosaltres, per ell serà difícil trobar les seves arrels però intentarem que visqui al màxim les tradicions i costums tant d'aquí com d'allà.
Quieres que de un modo u otro se arraigue en la cultura de casa, a las vivencias y experiencias que vivisteis vosotros cuando erais pequeños .
Por este motivo hemos retomado el contacto con el Centro Catalán de Lausana , para que vea que el catalán no sólo se habla en casa y para que viva nuestras tradiciones aunque sea a 800km de distancia.
Antes de ir de vacaciones a Calella de Palafrugell , pensamos que no sabía qué eran los "gegants", ni los "trabucaires", ni los diablos ... Así que miramos billetes de avión para bajar a la Fiesta Mayor de Sabadell. Al final , no sé por qué , desistimos. Pero cuando un día, volviendo de Roses, pasamos por la Bisbal de l'Empordà y vimos que empezaban las fiestas, enseguida busqué el programa por internet. Si había un pasacalles, Martí tenía que estar en primera fila!
Una alegría loca me invadió cuando vi que había plantada de "gegants" y pasacalles, y ya nos ves un miércoles del mes de agosto, a las cinco de la tarde yendo hacia un pueblo del interior con un sol intenso.
Estaba más excitada y nerviosa yo que el niño, porque ya le podíamos decir que vería los "gegants" que él no sabía de qué le hablábamos ni qué le esperaba.
Al llegar, había una cadena humana entre los callejones de la villa y los "gegants" también formaban parte de ella. Mira por dónde, también viviría el catalanismo de un pueblo y el pobre, no decía nada, con los ojos como naranjas miraba extrañado y curioso todo lo que la rodeaba .
Una vez la cadena humana terminada, todos los "gegants" del pueblo y alrededores se congregaron en la Plaza Mayor. Sin ningún tipo de miedo él se acercó y más tarde, incluso les levantaba las faldas para ponerse debajo. Iba loco en medio de aquella plaza llena a rebosar con "gegants", dragones, tambores y gentío. Vimos el pregón y cómo rompen el cántaro que indica el inicio de las fiestas. Aquellas eran mejores que las de Sabadell, desde el más pequeño hasta el más mayor participaba en las diferentes comparsas, todo el pueblo estaba volcado .
El pasacalle comenzó y salimos de la plaza. Quienes encabezaban la comitiva eran los dragones y eso no le hizo demasiada gracia. Iba a los hombros de su padre y se agarraba la cabeza diciendo que echaban humo y "no gusta". Con los "gegants", tambores y "garles" la cosa mejoró. No paramos de bailar y saltar al ritmo de la música aunque de vez en cuando, nos preguntaba dónde estaban los dragones.
Se quedó parado cuando vio que la gente, desde los balcones, tiraba confeti y él decía que estaba lloviendo. En unas horas su cabeza era una maraña de nuevas experiencias, de cosas totalmente desconocidas hasta ese momento.
La tarde la terminamos en la feria, pero siempre controlando dónde estaban los dragones no sea que de pronto salieran y él no estuviera preparado .
Los siguientes días no paraba de hablarnos de los "gegants" y que los quería volver a ver. Así que volvimos el día que había el baile de "gegants" en la Plaza Mayor. Lo mejor fue cuando nos dejaron bailar con los niños en los hombros junto con los "gegants". Acabé deslomada pero fue genial. Después, en la plaza de al lado había los mini- diablos con sus tambores. No sabía lo qué le esperaba cuando corría por la plaza vacía haciéndose el valiente. Pero cuando vio la primera chispa huyó a los brazos de su padre y éste, no dejaba de decirle que eran diablos buenos.
Ahora, cuando le preguntas qué hacen los "gegants" se pone a bailar y a saltar, y cuando le preguntas qué hace el dragón te dice que le sale fuego de las muelas. La verdad es que no sé quién de los tres se lo pasó mejor pero a nosotros nos encantó hacerle descubrir esta bonita tradición y que viera que las fiestas mayores no sólo son las ferias .
Quizá con este afán de que conozca la cultura de nuestra tierra termina bailando sardanas, cosa que nosotros no sabemos hacer .
Sé de entrada que será imposible que sienta lo mismo que nosotros, para él será difícil encontrar sus raíces pero intentaremos que viva al máximo las tradiciones y costumbres tanto de aquí como de allá.
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